Relato: Hijo del lobo

Como primer entrada al blog voy a colgar un pequeño realto que escribí hace un buen tiempo cuando tenía ganas de escribir alguna vuelta de tuerca en la temática de hombres lobo. Como todo lo que vaya subiendo al blog no es nada final, siempre esta en proceso de corrección. Así que estoy abierto a cualquier crítica que pueda hacer crecer a mi trabajo.

Ninguna obra esta acabada solo abandonada


Sin mas dilaciones les dejo mi relato, Hijo del lobo.





En un antiguo y siniestro bosque, bajo la cerúlea luz de la luna llena y oculto en las sombras una figura cuadrúpeda acechaba en un oscuro y perdido pueblo. La hambrienta bestia no sólo buscaba la dulce y tierna carne del hombre, a su vez estaba en busca de venganza contra aquellos que explotaban su bosque desmedidamente, aquellos que lo quemaban y mataban a sus hermanos. Lentamente está se paseaba por las sucias callejuelas de tierra buscando una buena presa que lo satisficiera, con lento y sigiloso paso, casi etéreo, se movía por el pueblo hasta dar, en las afueras del mismo, con una ventana abierta, por la cual, con inusual precaución para una bestia, se coló para satisfacer sus apetitos.


A la mañana siguiente los pueblerinos se despertaban con el alba, como cada día, prestos a comenzar sus labores, a excepción de un único hombre, el herrero. Al hombre le sorprendió que a su llegada no lo recibiera su aprendiz, Adolph, que si bien era taciturno y un tanto tosco sus modales y puntualidad eran impecables. Preocupado por esto el herrero decidió ir a su casa en los lindes del bosque. Al llegar para su extrañeza él no contestó la puerta, por lo que decidido a averiguar que sucedía con el joven rodeó la casa para observar por la ventana y lo que por esta vía no hizo más que horrorizarlo.


Al llamado de un potente grito los habitantes del pueblo se reunieron en aquella casa a contemplar el horror que allí se había dado. El pequeño mono ambiente se había convertido en un caos, mantas, herramientas, ropas y cachivaches destrozados tapizaban el suelo de madera y este desastre era cubierto por sangre y pelos grises. El horror fue en aumento cuando tirados en un rincón los habitantes encontraron dientes, dientes humanos completamente bañados en el líquido carmesí dador de vida. Lo único que atinaban a pensar las personas del pueblo era quien que había sido capaz de realizar tan viles actos.


El más anciano analizó los extraños pelos grises, pues encontraba algo familiar en ellos, y no tuvo duda alguna cuando los tuvo en sus manos, aquellos pelos grises eran ni más ni menos que de un lobo. Esto desconcertó aún más a los pobladores, no podían comprender como un lobo podría haber hecho todo eso durante la noche sin que nadie en el pueblo se enterara.


Desde el bosque se oyó el llamado de varios hombres, aquellos que estaban en la cabaña salieron rápido a su encuentro. Allí otro cazador les mostró lo que había encontrado, en la tierra se veían marcas de arrastres, rápidamente un grupo de cazadores tomaron sus arcos y cuchillos y emprendieron la búsqueda de pistas sobre el chico perdido o su atacante, pero ni se acercaron a encontrar algo de eso, lo que hallaron fue algo más terrible que cualquier cosa que se imaginaran. Una masa sanguinolenta estaba tirada a un lado del camino. Prudentemente uno de los hombres se acercó a investigar aquello y vio que realmente era un lobo perfectamente despellejado. Inicialmente creyeron que podría ser el atacante de Adolph, pero tras unas rápidas deliberaciones esto fue descartado, el lobo yacía muerto en las profundidades del bosque y no había evidencia del joven perdido.


ꟷ¡Demonios! ꟷ Exclamó uno de los cazadores.ꟷ Es obvio que un demonio se llevó al chico, tomó la piel de este animal para engañarnos, solo una criatura tan cruel y vil como un demonio puede ser capaz de cometer estos actos blasfemos ꟷ Al regreso de los cazadores estas ideas se propagaron como un virus entre los pobladores. Por lo que estos comenzaron a encerrarse en sus casas al caer el Sol, atrancaban puertas y ventanas para protegerse del maligno demonio lobo que rondaba su pueblo. Se decidió poner centinelas en el pueblo para tratar de atrapar a aquel tenebroso ser.


Con la llegada de la Luna menguante el pueblo se había sumido en un silencio sepulcral, todos a excepción de los centinelas estaban en sus casas a la espera del astro rey y de la seguridad de su luz, pero esa noche no estaría exenta de tragedias. Una familia sería completamente acribillada durante la noche, todos los miembros de la misma serían hallados en la mañana, todos a excepción de la hija pequeña, la cual estaba desaparecida.


Tras estos hechos los cazadores partieron nuevamente al bosque en busca de los desaparecidos o de alguna pista de dónde encontrar a aquel demonio nocturno, pero nuevamente volvieron sin respuestas. Todo esto se repetiría nuevamente dos veces, con una desaparición cada noche. Finalmente, el consejo del pueblo tomó una decisión más drástica, todos en el pueblo pasarían la noche en la parroquia, salvando a un grupo de hombres que intentaría atrapar al demonio en su próxima incursión. Ningún demonio se atrevería a poner un pie en terreno santo, eso era lo que pensaban en el pueblo.


Esa noche los cazadores patrullaron el pueblo a la espera del demonio. Tras varias horas sin noticias, un grito desgarró el silencio y todos los hombres se dirigieron hacia la fuente del mismo las caballerizas. Allí se espantaron con lo que vieron, todos los caballos estaban tendidos en el piso destripados, algunos de ellos aún se agitaban de dolor en el heno y semi oculta entre las sombras una figura humanoide estaba de rodillas sobre otra, pudieron vislumbrar la identidad de las figuras cuando las nubes dejaron de tapar la espectral luz de luna. Sobre el cadáver de uno de los cazadores se erguía ahora un ser antropoide, pero con características de lobo, su cabeza y pelaje eran lo más notorio y este ser poseía unas enormes garras que brillaban como el metal a la luz del astro nocturno. Con un potente aullido aquel ser se dio a la fuga a gran velocidad en dirección al bosque, los cazadores le seguían de cerca disparando sus flechas, pero ninguna lograba hacer blanco. El demonio era muy escurridizo y parecía tener un gran conocimiento del bosque, pero bastó tan solo un error para que quedara atrapado contra un gran acantilado, lo cual lo puso muy nervioso. Comenzó a dar zarpazos al aire y su boca engendraba extraños sonidos guturales y siseos, sabía que su fin estaba cerca, un depredador siente el aroma de la muerte. La cual no tardó en llegar en la forma de una lluvia de filosas saetas.


Lentamente los hombres se fueron acercando para examinar el cadáver parte hombre parte bestia y se llevaron una gran sorpresa al ver que no era ningún demonio ni criatura impura. Al voltear el cuerpo vieron que la piel de lobo estaba cocida a la mismísima carne de un joven y ese joven era Adolph, el primer desaparecido, pero que ahora en vez de dientes tenía colmillos hechos de hierro, en sus manos largas cuchillas se asemejaban a garras y en su pecho había una herida infectada, una mordedura que aprecia ser de lobo. Los exploradores llevaron el cuerpo sin vida del joven al pueblo donde la consternación por la situación que reino al principio se convertiría en pena por la situación del chico, por todos sus traumas en la niñez eso les parecía un desenlace bastante obvio.


Varios días después de lo sucedido, Alger el más anciano de los cazadores en una de sus incursiones al bosque hallaría una cueva y en lo profundo de la misma encontró los restos mutilados y canibalizados de los otros desaparecidos, los cuales llevaría al pueblo para darles la sepultura adecuada.

Comentarios